COLUMNA ABIERTA

 

Armando Restrepo Bretón

 

 

… Y LA LIBERACIÓN SE PRODUJO.

 

Finalmente y después de un entramado rocambolesco, las FARC resolvieron entregarle a Chávez  dos señoras secuestradas que hacía seis años se encontraban en injusto, aberrante y denigrante cautiverio: Clara Rojas y Consuelo González. Una manera con la que la guerrilla colombiana y el controvertido gobernante venezolano quieren superar el fracaso del primer intento de liberación, abortado cuando el gobierno colombiano denunció que Emmanuel, el hijo de clara, no estaba en poder de los insurgentes sino en un hospicio de Bogotá.

 

Preocupan la forma y las posibles consecuencias de esta farsa, porque ahora las FARC se han crecido, tienen nuevas fuerzas y nuevos argumentos en los que sustentarse, y seguramente pretenderán sacar partido de la publicidad del acto de entrega que, si bien nos alegra, también nos preocupa porque estamos seguros de que la guerrilla intentará obtener absurdas prebendas, razón por la que ya empieza a hablarse de establecer “embajadas” en diferentes países de América y Europa, e inclusive de un posible “goteo de liberación de rehenes” que abra la posibilidad a una nueva mesa de negociaciones entre las FARC y el Gobierno de Colombia.

 

Lo primero nos parece una aberrante barbaridad, pero lo segundo se nos antoja sensato porque, sin olvidar que las FARC son un potente y numeroso grupo armado de delincuentes, narcotraficantes y terroristas capaces de violar todo el Código Penal, podría comenzar a barajarse la posibilidad de una nueva negociación para que abandonen las armas e ingresen en prisión. Una vez hecho esto y confirmado que verdaderamente desean la reinserción social, ir  concediéndoles sucesivas  reducciones de condena que les permitan, en primer lugar, trabajar dentro de las mismas prisiones, y posteriormente la concesión de la libertad condicionada al trabajo y el compromiso de no volver a delinquir durante por lo menos diez años,  ya que de hacerlo antes de ese tiempo deberán pagar la condena suspendida, más el tiempo al que sean condenados por el nuevo delito. No puede ser posible acceder a lo que pide ese gran manipulador que es el presidente de Venezuela, cuyo papel político en la liberación de las dos secuestradas por las FARC  nos merece absoluto repudio porque, si alguien dudaba de la calaña moral de este personaje, su actuación en el episodio de liberación de las rehenes sólo puede demostrar que carece de los más elementales principios, lo que lo predispone incluso a justificar el terrorismo, si es lo que a él beneficia, ya que   cualquier gobierno u organización dentro de la legalidad tiene la obligación de salvar y proteger vidas humanas o buscar la liberación de los rehenes, y lo que ha hecho Hugo Chávez con su intervención en la liberación de las dos secuestradas colombianas es un grave ejercicio de manipulación, cuyo éxito político se ha apuntado con el único propósito de humillar al Gobierno de Colombia y  ensalzar a las FARC, llegando inclusive a afirmar ante el Parlamento Venezolano que esta organización y el ELN “son fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político que es respetado” , osando pedir a los gobiernos de Latinoamérica y Europa que cesen de considerarlos organizaciones terroristas, al tiempo que acusaba a USA de demonizar a las dos pandillas de malhechores. Algo que, como es natural, no ha encontrado ni un mínimo apoyo, porque son dos fuerzas que asesinan, secuestran, extorsionan y se financian con el tráfico de drogas.